Charla dada por Joaquín Grau el 29 de septiembre de 2012   Título: La identificación

Voy a exponer un poco de mi teoría y lo que es objetivo. No olvidemos que estamos intentando explicar el funcionamiento de la mente, con el propio funcionamiento de esa mente a la que estamos investigando. Con lo cual, es sumamente difícil, obtener una respuesta adecuada.

Las investigaciones llamadas científicas, utilizan los llamados mapas cerebrales que miran desde fuera un poco cómo es el cerebro. Se iluminan ciertas zonas cuando están actuando de una manera determinada. Nosotros entonces intentamos sacar la información desde el propio cerebro, para que el propio cerebro nos diga cómo actúa el mismo, con lo cual estamos siempre a merced del propio cerebro, que es el que nos domina a nosotros. Estamos pensando para preguntar con el mismo sistema de procesamiento. Para ello es preciso que tengamos claro cuáles son los dos principios de la identificación.

En el Curso Básico de Anatheóresis casi siempre he explicado los principios básicos de la identificación; el principio de semejanza, lo igual atrae a lo igual (-está en el tratado aunque escuetamente-) y el principio de contagio; algo que ha tenido contacto con el cuerpo, con algún objeto determinado, conserva las vibraciones de ese objeto y puede, por tanto, crear un puente energético con otra persona u otro objeto. Me explico; yo pongo un ejemplo habitualmente de las brujas que es muy claro, hacer el acto de maleficiar. Al hacer el famoso muñequito lo más parecido a quien se quiera maleficiar y actuando sobre ese muñequito, a la persona que se intenta maleficiar le llega, porque lo igual llega a lo igual por identificación. Y si se quiere reforzar este gesto, las brujas ponían pelos de la persona que se trata de maleficiar en el muñequito; pelos o restos de uñas. Como eran brujas, también sangre menstrual, explicaré por qué eso de “como eran brujas”. Me refiero a que, al ser brujas, tenían que hacer algo sucio en el sentido sucio de la palabra. Las uñas y el pelo tenían sentido ya que son las partes del cuerpo que conservan más tiempo la capacidad energética del cuerpo en el que han vivido, aunque sea un muerto. La prueba la tenemos en que a los muertos les sigue creciendo el pelo y las uñas durante un tiempo,  o sea siguen manteniendo durante algún tiempo la capacidad energética. Por eso cogían normalmente raspaduras de uñas y pelo para poner en el muñequito. Esto es un ejemplo de identificación por contagio.

Hemos visto que ahora en nuestra cultura esto se hace de una manera más inocua, pero no menos dañina. Cuando un padre le pone la camiseta de Messi o Cristiano Ronaldo, en realidad está realizando un acto para que lo igual atraiga a lo igual. Los futbolistas son ahora los objetos de adoración, los futbolistas básicamente; es un principio mágico de similitud. Antiguamente, como ejemplo de esta actuación, el principio mágico de identificación se ejercía sobre todo en los casos de canibalismo. El canibalismo no era normalmente tener hambre y no tener comida, eso se daba pocas veces. El canibalismo era un acto mágico que si lo traducimos a nivel doméstico, es un equivalente a “lo que se come se cría”. O sea un corredor, el mejor corredor de la tribu ajena o incluso la propia, en según qué casos de abuso de autoridad por parte del jefe del clan, era un gran corredor. Si yo me como los pies del corredor, por contagio yo seré también un corredor muy veloz. Ni que decir tiene que los órganos más comidos son unos muy determinados en los hombres; los más deseados. Ahora parece que se desprecian pero antiguamente se apreciaban mucho, tampoco se ha comprobado si funcionaba. Curiosamente ese principio mágico lo ha estado efectuando la misma iglesia, porque la religión se basa en el hemisferio derecho. Cuando en la misa se da el momento de la transubstanciación en el que la hostia se convierte en el cuerpo de Cristo, en realidad lo que hace la iglesia católica es convertir la hostia precisamente en carne de Jesucristo vivo, carne, no símbolo. Pero esto lo hacemos continuamente, por ejemplo, si yo me quiero parecer, ser tan alto o fuerte como mi abuelo, automáticamente adoptaré sus gestos, su postura, su forma de andar, etc. Me apropiaré por contagio de todos sus actos para ser como él. Esto viene más tarde ya, cuando hay un despertar del hemisferio izquierdo.

Entonces tenemos, por un lado los principios de identificación, los dos principios de similitud que puede ser todo lo contrario, que puede llevar a todo lo contrario, porque si yo no me puedo identificar con mi padre por haber acumulado CATs en los que esté en contra de mi padre, automáticamente  no cogeré esa similitud, sino que lo que haré, será rechazar a mi padre y a todo lo que sea imitación de él. No necesariamente, pero lo rechazo y esto forma parte del mismo juego de semejanza, sólo que por rechazo va contra mi padre, pero iría contra él si no hubiera un principio de asemejarme a él, al que rechazo. O sea, que tengamos claro cómo funciona este principio de identificación.

En la identificación, tengamos en cuenta cómo se procesa la información. En Theta la información es global, todo es uno, tiende a expandirse, pero sin tiempo, o sea una explosión determinada de conocimiento, una intuición, una iluminación. Automáticamente se ve globalmente, o sea, que el cerebro por los ritmos Theta tiende a expandirse, pero no a expandirse haciéndose grande, sino a mostrarse con toda su plenitud, que todos somos Uno. No como se dice en Beta somos uno y marchamos juntos, sino es uno, un océano. Imaginemos el océano, somos el océano: somos el océano entero, y en Theta se muestra la totalidad, Beta en cambio lo que hace es trocear esa totalidad. Sabemos que es analítico, sabemos que trocea, que es discursivo, sabemos cómo procesa la información. ¿Qué es lo que tiende precisamente a hacer el hemisferio izquierdo? Lo que tiende es a romper una parte, a coger una parte del océano y a hacer plenitud, pero de esa parte, o sea, a hacernos a nosotros como humanos como una unidad, como una totalidad, cuanto más compacta mejor. ¿Está claro? ES TODO LO CONTRARIO. Segregamos del océano una parte, un trozo, una sola burbuja, mostrarlo como queráis. Cuando he experimentado el principio hace tiempo, yo veía una burbuja, se formaba una burbuja, y automáticamente esa burbuja tiene un tiempo de vida con una tensión interna. Pero imaginémosla como algo que quiere coagularse, que quiere formar una totalidad. Está pasando en estos momentos en que se está hablando de la globalidad, cuanto más globalidad, más segregación.

Entonces hay un choque entre contrarios, entre globalidad global auténtica y la globalidad parcial que intenta hacerse global. ¿Cómo se intenta hacerse más global parcialmente, yo, cada vez más yo? me segrego de los demás, tú te segregas, tú también te segregas y aunque hay una mayor  o menor empatía, automáticamente formamos parte de una unidad. Yo soy Joaquín Grau, fijaos que al final de la identificación en Beta llegamos a la concentración máxima de identificación, al nombre.

– ¿Quién eres tú?

  • Yo Joaquín Grau.
  • ¡Ya..!

Y hay un montón de cosas que trabajan para quien es Joaquín Grau o no es nadie. No es nadie en el sentido de que no hay conocimiento de lo que es.

¿Habéis pensado alguna vez como os sentiríais, si no tuvierais sensación de existir, si no tuvierais un nombre? Pensadlo un poco. No habría existencia, habría como un gusano, no nos sentiríamos personalizados, no habría personalización, la personalidad estaría anulada. ¿No se si os dais cuenta?

– ¿Quién eres?

  • … soy un hombre…

Esto, suponiendo que tuviéramos capacidad para tener conocimiento de ser un hombre. Por eso cuando nos identificamos damos el nombre, y si queremos damos más datos de dónde vivimos, etc. etc., pero no identificamos los contenidos interiores. El nombre sintetiza la totalidad en la no globalidad, en la parcialidad de nuestra globalidad parcial. Una célula es a mí porque la célula también tiende a ser ella como unidad. Los virus tienden a serlo bajo la percepción Beta que tenemos. Si tuviéramos todo el tiempo una percepción Theta no veríamos una célula, no veríamos un virus, veríamos una totalidad. Es como si Beta estudiara al cuerpo y ve al hígado, pero que sólo el hígado, y Theta vería como mínimo todo el hombre, toda la mujer, vería al hombre o la mujer entero con todas sus funciones orgánicas.

Entonces ¿cómo se forma ese yo capaz de verse desde afuera, capaz de verse en el tiempo? Aquí hay dos respuestas y una incógnita, lo lógico es pensar que es un crecimiento como lo tenemos en el Tratado, un crecimiento de la frecuencia cerebral, va a más velocidad y crea…, pero eso está marcado por la propia naturaleza, lo mismo que un riñón depura orina, la naturaleza nos da un ciclo de vida determinado. Es una burbuja en el océano con una tensión que al final se rompe, y vuelve al océano, a ser nada, a ser totalidad, a perder la identificación, la individualidad. Ya no es algo apartado del océano.

Sabéis que hay dos ramas del Budismo que ven la supervivencia de distinta manera pero jugando con eso, distintas reencarnaciones que llevan otra vez al océano de la vida al océano divino, que se puede llegar de dos maneras sin sentirse, sin perder la identidad, o fundirse de nuevo con el océano del que hemos salido como gotas de agua. Los egipcios antiguos decían que somos un rayo de sol aprisionado, todos tenían claro ese mecanismo que estoy explicando. De manera que si yo no pierdo la identidad, me vuelvo a sumergir en el océano pero no me sumo al océano como totalidad, estoy separado de él y me siento en el clásico éxtasis normal, místico, donde me siento yo. El yo se siente expandido, abierto, lleno de amor, pero es el yo. En tanto que de la otra manera, si yo me fundo con la totalidad no siento nada, vuelvo a ser lo que el Buda llamaría divinidad, vuelvo a ser un océano.

Pero, ¿cómo se forma eso? Hay dos cerebros, que están chocando el uno con el otro, porque uno es la existencia, es el ser o estar, el mismo idioma lo distingue. El ser o tener -Tengo un cáncer- no dices soy un cáncer, o sea, soy un yo que tengo un cáncer. En cambio dices soy alto, soy alegre, soy tal, quiere decir plenitud total del yo.

La sensación que tengo es que sabemos que el crecimiento perceptivo pasa por un primer impacto, que es un impacto de identificación, que a su vez esa identificación es y forma las sucesivas analogías que poseerá el ser que va a nacer, que se está gestando. Me explico, sabemos que dos células sexuales forman un cigoto, forman una fermentación, forman una unidad, pero no hay ritmos cerebrales, no llegamos a Delta, que el proceso está antes de Delta, ni siquiera  en los ritmos Delta sabemos qué está pasando por más que profundizamos. Pero lo que sí sabemos, es que si mi madre está triste cuando yo me trasplanto o me trasplantan a su útero, yo me siento triste y siento el impacto de identificación con mi madre, por que soy mi madre, soy ella, no soy nada fuera de ella, estoy dentro de ella como un riñón, como un hígado, como un corazón que late. Automáticamente tengo un impacto de tristeza o de desamor, para entendernos mejor, de desamor porque me rechaza.

Esta es la explicación Beta, pero simplemente como un impacto de no ser acogido. Hay un impacto emocional y siento ese impacto por identificación, pero a partir de ese momento, el impacto de desamor que se ha generado. Atrae por analogía cualquier acto de desamor que surja de la madre, o cualquier acto que yo entienda analógicamente por desamor, emocionalmente, partiendo de la madre.

O sea, la salida de las analogías la forman las identificaciones. Si yo no me identifico con algo no se puede realizar el proceso analógico, pero siempre nos identificamos con algo pues el crecimiento neuronal necesita los procesos de identificación; mientras crecen las redes, los circuitos cerebrales sinápticos, se están produciendo una serie de hechos emocionales que estoy recogiendo. Lo que pasa, es que lo está recogiendo en distintas formas perceptivas, Delta, Theta… Beta.

Supongamos por un momento, supongamos he dicho, que el momento de enriquecimiento de mi cerebro está evolucionando por sí mismo. Pienso que es por su propio crecimiento, como el hígado o como otros órganos que se van formando según se va creciendo hasta una edad determinada, en que finaliza este proceso de crecimiento. Pasa, como sabemos, por unos ritmos cerebrales que tienen una percepción a niveles distintos, automáticamente sabemos también que también los impactos emocionales nos dañan, los impactos de identificación, a través de la emoción. Por lo menos sabemos, porque no sabemos nada de lo que está pasando en Delta y antes de Delta, pero sabemos que tiene que haber una identificación porque estamos formando parte de un cuerpo distinto al nuestro. La prueba es que después estamos diciendo lo que he dicho antes; estoy contento, o sea, yo aquí y ahora estoy contento, no soy contento, no soy un contento continuamente, porque separamos la esencia, separamos la plenitud, con respecto a otra identidad.

Me explicaré mejor, vamos a seguir el proceso porque aquí es donde está el núcleo difícil de entender. Yo estoy recibiendo impactos desde que entro en el útero de mi madre, estos impactos están, por identificación, creando unas analogías agradables o desagradables, gratas o ingratas. Esas analogías se interfieren, se introducen en los procesos perceptivos que estoy viviendo. Yo estoy creando unas redes perceptivas cognitivas que son alteradas por estos impactos que me están llegando. Al tiempo que estoy creciendo, estoy intoxicado o estoy agradablemente bien, no tóxico, con respecto a los impactos que llegan, que me llegan, que tengo, porque es como si fueran míos con respecto a mi madre por lo menos, aunque vengan de mi padre pasando por mi madre.

Aquí formamos dos entidades, por un lado el ser de la existencia, la existencia es emocional, y el ser que llamo que es la estatua que estamos creando según los impactos, estamos rechazando, estamos aceptando, estamos justificando etc. O sea, que hay una actividad emocional que al tiempo que se produce en un crecimiento normal, también se produce una actividad mental, no emocional, los dos cerebros están funcionando, pero están funcionando de una manera desincronizada. Que es lo que precisamente ahora, en Anatheóresis tratamos de resolver, ¿cómo se produce ese desequilibrio?

Supongamos que yo rechazo los impactos desagradables a través de la existencia, no a través del yo , sino del yo Theta y que estoy echando fuera, y me llega el concepto tiempo. El concepto tiempo me permite precisamente, en la lucha de los tanatos, vida y muerte, placer y sufrimiento, me sirve para salir precisamente del impacto de la emoción negativa, del daño. Porque el yo, aquí y ahora, Theta está en mi cuerpo; tengo un cáncer, no soy un cáncer, en estos momentos estoy triste, en estos momentos estoy alegre, en estos momentos me pasa tal cosa, aquí y ahora, yo. Pero no fuera de mí, ni lejos de mí sino yo como entidad, como yo.

Automáticamente ese impacto que molesta pasa a la mente que se está formando, la mente que no es emocional: Beta. Beta recoge la información y la intenta atemperar con respecto a lo que está pasando, porque lo que ocurre sería, si esto se justificase, sería que Beta actuaría como un mecanismo de equilibrio para no sufrir precisamente los impactos emocionales; los paso y voy formando una estatua de impactos emocionales, de impactos mentales que no son, que están formando un yo, un yo virtual. Es como si me viera en el ordenador o en una pantalla.

El tiempo a su vez, como he dicho, me permite pensar si tengo concepto de muerte en la existencia. En Beta, me permite jugar con la capacidad de creer que hay otra vida porque el tiempo me permite pasar a un pasado, pasar a un futuro… a un Más Allá, mas allá de la muerte, cosa que no me permite en Theta.

Theta es impacto que siente y se acabó la historia, no hay más de comprensión de la que estoy sintiendo en ese momento, pero no hay una especulación, de si hay vida más allá, más acá, porque para eso se requiere el concepto tiempo.

Ese concepto, ese estado “fuera” mental, no emocional, permite a su vez ir formando un yo, un yo ficticio, un yo virtual. Un yo virtual que a su vez se compensa, se justifica, para buscar su equilibrio en el platillo de la balanza de ser o no ser, automáticamente se juega con buscar el equilibrio. Si hay una compensación se necesita un crecimiento del yo tan grande que forme un ego, es endurecimiento de la personalidad.

Esto puede acarrear una serie de defectos mentales evidentes. Si yo necesito equilibrar los dos hemisferios cerebrales, necesito compensar ciertos actos por que he ido mas allá de donde debo ir, he ido más allá del yo, el yo ha crecido, ha coagulado más allá de donde debe ser, se ha hecho una masa demasiado pétrea. Automáticamente compenso si no me agrada la situación, y si tengo un sentimiento de inferioridad me muestro con un sentimiento de superioridad.

Pero todo eso lo muestro dentro de un juego entre analógico y a su vez también un juego Beta. El exceso de compensación o la necesidad de compensación excesiva, puede traer… es una locura, a veces lleva a la locura con el rompimiento, lo mismo puede ser una creencia de santidad como puede surgir una diabólica creencia, porque los dos casos son locura. Locura es una fe total y completa sólo que llevada al campo de la santidad, y locura es a su vez un rechazo de todo lo que me rodea y endurecer mi yo de tal manera que combato todo lo que no sea yo. Monto por ejemplo la inquisición, me convierto en un Torquemada. Hay un juego de compensaciones dentro de todo ese juego de crecimiento. En ese juego de crecimiento estamos en un equilibrio de un hemisferio con el otro hemisferio cerebral.

Hay un yo, unas emociones que siguen imperando. Si yo me rindo, me doblego ante las emociones que me llegan y me identifico con esas emociones. Automáticamente voy pasando por tristeza, alegría durante el día, puedo pasar por mil sensaciones si me identifico excesivamente con la existencia, con Theta, con las emociones. Pero si a su vez endurezco el yo para alejarme de esos sentimientos de alegría o de tristeza, que perturban mi vida y hacen sentirme mal, endurezco el yo para apartarme de esa otra corriente. Al endurecer el yo me aparto de tal manera de los sentimientos que puedo convertirme en un psicópata.

No lo siento, estoy en un mundo mental, en un mundo virtual, en un mundo en el que hay tiempo, en el que puedo jugar con el anterior, con el Más Allá, pero que no hay empatía, no hay amor, no hay identificación absoluta con el otro. Pero puede ser que el yo y la existencia Theta emocional se sincronicen y viajen juntas en el sentido de reconocer cada movimiento del yo y trasvasarlo del yo al otro lado, y de ese lado a este, y que los dos hemisferios cerebrales sean el origen y formen una unidad sincronizada y armónica de ambos hemisferios cerebrales.

Pero hay un elemento que surge ahora. Dentro de ese cerebro que ha sido dañado por Theta y que ha creado un ser virtual Beta, dentro de ese cerebro, hay un intento de crecimiento neutro, normal, un crecimiento perceptivo basado en los ritmos de la naturaleza que hemos dañado a través de los CATs, y apartándonos y creando el ser, un ser que es un yo.

Entonces hay dos caminos, o forma parte de un crecimiento natural, que es lo que parece, o hay una razón para pensar que estos mismos juegos de estos dos hemisferios cerebrales, con sus daños y gratificaciones, están creando una proyección de camino más allá de los propios sentimientos, de la propia actividad del yo personal. Dicho de otra manera, ¿Hay un camino, una meta normal o natural donde la evolución nos lleva?, o ¿estamos creando nosotros la evolución a través de este juego de los hemisferios cerebrales de tal manera que es una proyección de nuestra situación actual?

Si fuera una proyección surge aquí… el concepto de arquetipo, fijaos que en toda cultura hay un tótem, alguien que defiende el grupo, la etnia, el país, lo que sea, el pensamiento colectivo, no el global, no el total colectivo. En nuestra cultura católica está la figura de Jesucristo, como arquetipo, nos defiende y al tiempo tenemos que ser como él, si no el tótem va contra nosotros. Pero ¿cómo se forma ese arquetipo para nosotros? ¿Surge por espontaneidad porque forma parte de un proceso en el que hay un foco de atracción que va desde el camino evolutivo per sé, por la propia esencia o lo creamos nosotros?

Porque la figura de Jesucristo no es  la figura de un hombre que ha sido muy bueno y lo identifiquemos con el hijo de Dios, sino de alguien que polariza nuestro pensamiento entero, alguien que nos dice el camino es éste para llegar a eso otro, para seguir el camino evolutivamente.

No sé, yo creo que forma parte del juego natural de todas las culturas, en la cultura mitra tenían un Dios del amor que se llamaba Mitra, hasta que fue separada su esencia amorosa.

Vishnú, fue también símbolo del arquetipo amoroso, de una cultura del amor que todo el mundo siguió hasta que fue separada y vino otro más perfilado. Ahora mismo parece que no hay un arquetipo fuerte. Parece que el arquetipo llamado Jesús esté siempre vivo, pero está apagándose y va a surgir otro. Pero hay un descontrol total porque falta un arquetipo. El arquetipo es el punto de globalización de la colectividad. Que es lo que tenemos que mirar también.

Hay una cosa que me importa decir, que forma parte ya más directa de la identificación que podemos utilizar, que es la importancia de la identificación en los bebés, en la infancia. Ya he señalado que en la infancia podemos trabajar porque ya están formados los CATs, están ya formados los daños, ya que vienen de antes, del claustro materno, de otros ritmos inferiores, pero vienen ya formados, ya son analogías. Más que identificaciones, se está realizando la identificación con papá sobre todo en un momento determinado.

Cuando está surgiendo Beta, sea surgida de una manera o de otra, que no queda claro cómo es. Cuando está surgiendo Beta la identificación con papá y mamá tiene gran importancia porque, bien es verdad, el niño ya viene dañado, pero también es verdad, que es una época en la que el niño aún no ha coagulado el yo totalmente, de tal manera que no es una estatua pétrea de granito que no se pueda moldear.

Si viene con un CAT de desamor, por ejemplo, la actitud de los padres en esa infancia puede debilitar ese CAT, o  al revés, según sea su actitud puede potenciarlo.  O sea, la actitud de los padres, puede actuar sobre la infancia potenciado o atemperando, según como venga al caso, según necesite el niño, los CATs que trae.

Con lo cual, se puede mejorar la situación del niño, aún se puede actuar, no en IERA necesariamente sino preconociéndolo todo, fijándose en el niño y viendo lo que le pasa. Ahora, eso también supone que papá y mamá estén limpios de CATS, porque si no, ya bien sea por la cultura imperante o por los daños, lo que hacen no es arreglar sino desarreglar lo que está pasando en el niño. Siempre que respetemos al niño de una manera natural y no le forcemos, podemos actuar sobre él, y siempre actuando sobre el amor, la empatía, el acogimiento. Lo que pasa que hay medidas, no un acogimiento que sea tan excesivo que sea una entrega por parte del niño que se convierta en una identificación o casi posesión total del padre o de la madre, lo cual no es bueno.

Y es que estamos hechos de retazos de identificación, y por tanto en esa época en que aún no ha coagulado el yo aún podemos actuar. Una vez que el yo quede solidificado ya se ha cerrado el proceso; eres lo que eres tanto Theta como Beta y ya eres víctima de un proceso de sincronización o desincronización, según.

Y esto se nota en lo que vas a jugar con el cómo y el por qué. Analogía es como; ando como mi padre, simplemente al principio ando como mi padre por que no hay por qué. El POR QUÉ es Beta, Theta es COMO, una analogía. Pero ¿por qué andas como tu padre? esto lo pone ya Beta, porque quiero entender ser como él, con todas sus virtudes, alto, guapo…. Este por qué que es Beta viene después, no obstante es al principio cuando la identificación se realiza.

Todo el conocimiento viene por inducción; los árboles, la simiente  que cae a la tierra, la tierra lo acoge, la tierra madre, el útero de la tierra lo acoge, crece el árbol, pero viene el invierno y las hojas caducas mueren aunque renacen en la primavera, es una inducción. Yo estoy viendo en la naturaleza todo eso, yo vi que los Aucas imitaban en todo a la naturaleza, cuando van a cazar el mono hacen un sonido con la boca que es el mismo chillido que el del mono, y el mono, porque lo igual atrae a lo igual, avanza un poco y se pone en las zonas claras para que puedan dispararle, se pone más a la vista. Es como si hablase el idioma del mono para atraerlo, precisamente esto es un acto de analogía porque de adulto ya sabe que así puede cazar el mono que es su comida. El por qué es Beta, pero cuando aún no llegamos a Beta, simplemente nos dedicamos a imitar.

Yo estoy convencido, totalmente convencido de que muchas enfermedades que ocurren en las familias, todas mueren de lo mismo, a casi todo lo que se considera genético; ES POR IDENTIFICACIÓN: si tu padre muere de una enfermedad y te ha impactado fuerte, tú automáticamente por identificación generas el camino para morir de esa manera porque lo llevas dentro por identificación en tu existencia. Yo por ejemplo, me acuerdo de mi padre, yo no digo que lo que me pase en la pierna, eso que tengo, pero a mí me han venido imágenes hace un mes o dos, clarísimas de que mi padre cuando moría estaba delirando y el calor del cuerpo se le iba subiendo por el cuerpo y salía por la cabeza. O sea, como iba muriendo y algo salía de su cuerpo como una energía que se alejase, y me acuerdo que tocaba su pierna fría y estaba ya muerta, o sea el frío de la muerte iba surgiendo y subiendo. Esa imagen que me impactó, no cabe duda, puede llevarme ahora a unos daños determinados por analogía. No creo, porque lo sincronizo, ya lo tengo claro. Creo que está claro también,  que en todo proceso de identificación hay una fuerza tremenda para que vivamos y muramos como la otra persona, y en este caso estamos arrastrando las mismas muertes y enfermedades, una tendencia a la misma enfermedad. ¿Es genética? No lo sé, pero creo que estamos abusando de lo genético. Ahora todo cáncer es genético. Pero yo no tengo claro si es genético.

Yo tengo claro simplemente que hay unos pensamientos determinados; si llega un momento en que considero que ya tengo que parar, ya está bien de entrar en problemas, en consideraciones, etc. y que tengo que detenerme. Hay una corriente en mí a seguir adelante que choca con ese pensamiento y me puede producir o me ha producido, no lo sé, una inmovilización, porque estoy materializando precisamente lo que hay en el pensamiento. ESTAMOS MATERIALIZANDO IDEAS. En el cuerpo se materializan los distintos intentos de gratificación o de daño, o de vivencias de daño que hay en la mente. El cuerpo lo mimetiza automáticamente y lo siente, y estamos con distintas enfermedades que se identifican, que provocan una compensación, o como he dicho antes una justificación o una entrega.

Una baja autoestima es aceptar una entrega, sentirla. Combatirla es compensarla, aceptarla y procurando que no te dañe es justificarla, todo eso lo hace el yo, lo hace el ser y quita precisamente dolor y sufrimiento a la existencia. Es como he dicho antes, ¿no será que Beta es un proceso perceptivo que lo que intenta es quitar el sufrimiento de Theta, el sufrimiento de la existencia en este mundo y pasarlo a un ser virtual que no nos  daña tanto porque está fuera de nosotros? con lo cual se justifica a través del tiempo, de la capacidad del tiempo el que se maneje esa cámara con la percepción extrauterina.

Bueno con esto es suficiente para que lo consideremos.

Este rollo que acabo de lanzar que tiene fallos evidentes y por eso no está en el Tratado, porque no está consolidado todo esto.

Estamos aquí para discutirlo, no para aceptarlo. Ya dije ayer que como el Buda, no es verdad lo que digo. Si es verdad, no lo sé, no me creáis pero si es verdad experimentadlo discutidlo, comentadlo y si falla, falla. PERO NO ME CREÁIS.

 

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