In Memoriam de Joaquín Grau

A continuación, queremos compartir algunos de los escritos que hemos recibido a raíz del fallecimiento de Joaquín Grau.
Muchísimas gracias a todos por vuestras aportaciones.

 

Quisiera dar las gracias a los alumnos-amigos que estuvieron presentes en los momentos previos al fallecimiento de Joaquín. Sus manos, sus cantos y nanas, le ayudaron a que se marchara dulcemente tal como él quería, rodeado de sus amigos.
Gracias a: Abel Villar, Francisco Moya, Jesús Cabrero, Luis Latorre, María Jesús López, María Luisa Cozzi, Ricardo Igelmo y Stefano Locatelli. Y gracias a tantos que me ayudaron después y me siguen ayudando para que su voz no se apague.

 

Verena Frey

 

 

 

Pronto hará un año de la desaparición de Joaquín Grau, un hombre al que muchos conocieron a través de la televisión, cuando se atrevió a mostrar en directo el subconsciente humano.  Hoy que están tan de moda las terapias psicológicas relacionadas con la hipnosis, con el sentido emocional de las enfermedades físicas y con el origen infantil de todo lo que nos daña, quiero hacer un reconocimiento a este gran terapeuta que descubrió todo eso, antes de que casi nadie hablara de ello.  Digamos que una de las cosas que más se le ha reprochado al psicoanálisis ha sido la falta de  contacto con el mundo emocional, al que tan difícilmente se accede desde un diván, hablando uno consigo mismo. Digamos que la gran esperanza que Jung vino a traer sobre las prácticas de su colega Freud se quedó en pura teoría, al hablar y describir ese subconsciente imaginario, lleno de figuras y locuras difíciles de interpretar con congruencia, al que no supo poner una llave que lo abriera.  Digamos que solo algunos pintores privilegiados y extravagantes, o algunos consumidores de drogas psicodélicas o extáticas lograban conocer y viajar por ese laberinto del despropósito. Hasta que Joaquín Grau ideó, con un profundo conocimiento de todas estas teorías y una experiencia vital entre tribus étnicas, la manera de poner al paciente en una situación adecuada para que expresara lo que veía, sentía e incluso olía y escuchaba, cuando accedía al recuerdo de sus vivencias.  Joquín Grau, hasta donde yo conozco, fue el primero que puso a la gente en situación de mirar ese mundo escondido en el hemisferio cerebral derecho, favoreciendo el que lo pudiera ir contando mientras lo iba reviviendo, desde sus meses prenatales hasta el momento de su nacimiento y los primeros años de vida. Luego, con todo lo que aprendió de las miles de personas que se pusieron en sus manos, elaboró su terapia, su técnica y todo un tratado de medicina integral para curar cualquier enfermedad física o emocional a través de eso. Él llamó a su método Anatheóresis, y hoy día muchos de los que aprendimos a su lado, habiendo tenido el privilegio único de conocerlo en persona, intentamos seguir aplicando y dando a conocer esta forma tan peculiar y tan suya de sanar el cuerpo y el alma humana.  Donde quieras que estés, Joaquín, quiero que te sientas orgulloso de todos tus alumnos y seguidores, y que nos ayudes con tu Energía Universal a difundir la joya que dejaste en nuestras manos : Anatheóresis. Hasta siempre, querido Maestro.

 

Margarita Souviron

Médico y poeta, combino mi trabajo con el paciente desde las perspectivas naturista, homeopática y emocional, con mi expresión literaria en verso. La literatura infantil y la poesía ocupan la parte más viva de mi actividad.

 

 

Y como me dijo Joaquín un día caminando por la calle Libertad para ser un buen anatheorólogo hay que ser poeta.

 

Verena Frey

 

 

Joaquín murió como vivió, trabajando, investigando, compartiendo sus experiencias, y su terapia. Se ha ido el maestro pero no nos dejes solos, “ahora eres tú nuestro aliento”.
Como decía, murió también al lado de sus alumnos y amigos, abrazado por nuestro aliento que no es otro que el vuestro, el de todos vosotros. Murió su cuerpo pero no su obra; su terapia, ya que esta sigue viva y latente y cada vez más actual en un mundo que cada día que pasa pierde más el contacto con su hemisferio derecho, con sus emociones, con su niño interior.

 

Ricardo Igelmo Pérez

 

 

Joaquín fue un niño en cuerpo de hombre adulto, un soñador que se dedicó a explorar el propio sueño, y que nos dió ejemplo a tantos. Ahora estará en la luz, claro, y ojalá ahí se ría aún más de nosotros y nuestras pequeñeces.

 

Javier Sierra, Escritor

 

 

Me has marcado y desde el corazón te escribo, porque te tengo presente, porque de tí aprendí a aceptarme y a quererme sin temores, porque me has ayudado a vivir los momentos duros con serenidad y a hacer los buenos más buenos.

Cada curso era especial, cada charla un espectáculo, cada sesión una mezcla de emociones y aprendizajes irrepetibles; sentías, vivías el sufrimiento del paciente-alumno y tras mostrarle ternura eras capaz de llevarlo del llanto previo a una alegre sonrisa, con tu juego, con el juego de la vida.

Me sale enumerar tus saberes y explicaciones vitales, el desarrollo de una técnica consolidada que a primera vista parece de ciencia ficción, pero ha sido tu dedicación para aportar paz y bienestar a las personas lo que me produce un hondo cariño, agradecimiento y respeto.

Disfruté del pequeño auca alegre y en el sabio adulto me cobijé, aprendí.

Por siempre, amigo, guaponé.

 

Abel Villar

 

 

Significó mucho para mí, haberlo conocido, todo lo que me transmitió y su mirada profunda, que decían más que mil palabras, cambiaron mi vida, gracias a él y a Paco, que me animó, estoy haciendo Anatheóresis, como Joaquín quería, su Anatheóresis, no la mía, ni reinventarla, si no la suya y creo que es el mejor homenaje, que se puede hacer a un maestro con MAYÚSCULAS.
Yo soy médico, he visto muchos tipos de profes. Pero Joaquín tenía humildad de los que saben tanto y han tenido tanta experiencia, que siempre estaba dispuesto a aprender, con lo que dijéramos los demás.
El poeta y cantante argentino Alberto Cortés dice: Cuando un amigo se va deja un espacio vacío, que no lo puede llenar, la llegada de otro amigo.
Y eso deja Joaquín, un espacio vacío, solo llenado por sus enseñanzas y experiencias, pero como persona, nadie, lo puede ocupar.
Gracias por todo.

 

Teresa G. Médico

 

 

Joaquin è come un saggio che nella consapevolezza trova la perla di inestimabile valore.
E’ magica, ogni qual volta questa viene mostrata ,si sdoppia .Cosi succede che la ognuno può portare a casa la sua perla.
Raddoppia la comprensione e la gioia.
E’ una luce sottile che arriva dalla perla come una stella che guida il cammino.
Anatheoresis porta dissoluzione del buio della sofferenza nella luce verso la saggezza.
Guida verso il nostro cuore, lo trasforma.
Ci da fortezza di percepire gli aneliti sottili che ci guidano saldamente.
Ci toglie illusione della divisione.
La comprensione porta alla comunione,alla connessione alla pace interiore.
Il dramma della vita, con tutta la sua sofferenza, si trasforma in commedia ed è subito gioia.
Joaquim chiedeva se l’umanità fosse pronta per anatheoresis.
Forse lo spazio e il tempo veramente non esistono, sono solo un modo di sentire in questo stato di coscienza.
La Coscienza esiste sempre.
E da questa Coscienza la presenza di Joaquin aiuta i nostri passi e lo si vede nel grande lavoro che state portando avanti tu e Fernando.
Spero di portare con umiltà il mio piccolo contributo.
Di sicuro Joaquin ,tu Verena ,MariaLuisa ,Luis , Fernando avete cambiato la mia vita e ad ogni persona che incontro mostro con gioia la luce della perla che Joaquin ci ha donato.
Il sale e il lievito sono poca cosa ma aiutano ad un cambiamento profondo.
Beta e theta sincronizzati portano a gamma, a un stato di percezione espanso di purezza la bellezza.

Il buio diviene Luce.
Il freddo ,Calore,Vita.
La macchia scura sul cuore, Diamante .
Lo stretto tunnel di fango,Casa che accoglie.
La scura soffocata corteccia ,pulsa verde.
La mamma appoggia ,il pensiero,lo sguardo la mano,la gioia inebria il bambino;
la piccola luce riunita alla grande Luce.
E quando lo senti,comprendi , l’illusione svanisce.
Il viso a terra,indegno,nella gioia, infinitamente grato per i doni ricevuti
Grazie Joaquin

 

Famiglia Stefano Michele Locatelli

Bérgamo

 

 

Volví a Madrid después de cinco años de ausencia. Quería darle una sorpresa a Joaquín. Llamé todo ilusionado, de poder ver a mi filosofo preferido. Verena me comunicó que Joaquín ya no estaba entre nosotros. Perdí la fuerza y el teléfono se cayo al suelo.

Conocí a Joaquín junto a las murallas de Mistra; le acompañaban dos alegres perros. Creyendo que era Griego le pregunté “no sé qué” en mi idioma.

Tenía cara de filosofo griego y así se lo dije en mi pobre español que por entonces estaba estudiando. “Y tu tienes cara de pirata”, me contestó con una sonrisa.

Ay, Joaquín, allí empezó nuestra amistad.
Me hablabas de tiempos remotos y como estos tiempos con sus historias seguían resonando dentro de nosotros. Y te reías, te reías como un niño aunque afirmabas que los adultos habíamos perdido la risa del niño. Tu no, Joaquín, tu la tenías intacta.

Te volví a ver el año siguiente.
Por el Ágora: Filosofía, Poesía..
Y risas, muchas risas.

Y al año siguiente en la isla de Delos, ¿lo recuerdas?: “Como se le habrá ocurrido a Leto venir aquí para parir a Apolo y a Artemisa con lo féa que es esta isla”.

En 1997 regresaste por última vez y aún oigo tu voz: “He puesto nombre a lo que te comenté en Mistra, eso de sanar, de salvar al niño que llevamos dentro para que podamos reír otra vez. Se llama Anatheóresis, palabra griega, ¿te gusta?”

Hubo tres encuentros más, ya en España y recuerdo cada uno de ellos.
Ahora he leído que deseas que tus cenizas vuelvan al azul Egeo.

Gracias por distinguirnos, gracias por el honor.

Me despido, tal como tu te despedías siempre:
Hasta mañana – αύριο το πρωί

 

Stavros Lampidakis
(El estudiante pirata)
28/11/2014

 

 

Fue un hombre muy importante y esencial para mí. Le debo la vida.

 

Elena de Caso

 

 

Joaquín era de esas personas que sientes que tendrían que ser eternas… para que puedan acompañar, y enseñar a muchas otras personas… su entrega a la enseñanza era la muestra de su gran corazón y su deseo de compartir…
Me siento muy feliz de haber compartido con él, en los seminarios y me siento afortunada de haber recibido su enseñanza.

 

Isabel Rosas, Ginecóloga, Atenas

 

 

Pensiamo anche noi Joaquín nella Luce. E speriamo che questo pensiero ti sia di conforto. Il suo sorriso e gli occhi brillanti quando parlava di Anateoresi li ricordiamo tutti, quello è stato il “figlio” che ha cresciuto con te e che con te ha mostrato con tanto orgoglio e amore.
Tutto questo non sparisce ma anzi con la tua presenza permetti che si espanda e cresca ancora. Per questo ti esortiamo a continuare a espandere la conoscenza di questo strumento straordinario permettendo a Joaquín di sopravvivere ancora, di essere sempre vivo nei nostri couri e pensieri.
Ti siamo vicini in questo momento difficile.

 

Alberto, Monica, Daniela
Pistoia, Italia

 

 

Yo todavía no me creo que no veré más al Maestro, dicen que 20 años no es nada, y yo creo que 86 son muy pocos.
Que la muerte no llega con la vejez, si no con el olvido, yo nunca le olvidaré, y con mis lágrimas regaré las rosas del conocimiento que nos ha dejado, sin dejar de sentir el dolor de las espinas por su marcha, y los encarnados besos de los pétalos de sus enseñanzas que ha compartido con todos.
Me ha enseñado, que la felicidad no está en vivir en la cima de la montaña, la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada; que un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo para ayudarle a levantarse.
Recordaré a Joaquín, como un hombre enamorado del amor, porque en contra de lo que la gente piensa, que se deja de enamorar cuando envejece, sin saber que se envejece cuando dejan de enamorarse; aún recuerdo el día que nos hiciste la sangría y yo celebraba mi cumpleaños y se puso a bailar “Zorba el Griego”.
He aprendido del maestro a escribir mi odio sobre el hielo y esperar sentado a que salga el sol para borrarlo, he aprendido a dar valor a las cosas por lo que significan, no por lo que valen, caminar cuando los demás se detienen, despertar cuando los demás duermen, si dormiría poco soñaría más, ya que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Si Dios le regalara un trozo de vida, posiblemente yo no le diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo; no dejaría que pasara un solo día de decirte a ti y a la gente que quiero, que la quiero; ¡¡¡ Te quiero maestro !!!, él supo darnos alas, pero nos ha dejado que solos aprendamos a volar, tantas cosas he aprendido del maestro, que puedo sentir nostalgia por su marcha, pero no pena, más bien la dicha de haber podido conocerlo, gracias Paco Moya, por haber visto en mi un privilegiado, que tuve la fortuna de conocer al maestro.
Y a los que no supieron reconocer su herramienta: la Anatheóresis, que tanto bien está haciendo a la humanidad, dejo que el tiempo sane sus corazones y será la vida quien nos dirá la última palabra, juez fiel y ecuánime, de la cual todos debemos aprender con humildad y sin arrogancia.

 

Txumari Alfaro

 

 

Como alguna vez le comenté a Joaquín “conocer es como conocer a un maestro Zen postmoderno”, su risa, su calidez, su firmeza, su pasión. No me atrevo a decir que descanse en paz, pues la paz ya la llevaba dentro y aun así era muy activo.

 

Roberto Ortiz
México

 

 

AL MAESTRO, AL POETA, AL AMIGO…, AL HOMBRE

Queridísimo Maestro, Amigo y Compañero:
Compañero, si, por tu siempre cercanía.
Por tu calor.
En mi alma queda tu amplia sonrisa, tu divertido ingenio, tus ganas de jugar con la vida…
Maestro…, medio gozoso niño niño, medio reverente filósofo sabio.

Cuando he asistido a tus cursos
he escuchado tu voz y tu palabra, poderosa, certera, y encendida
O cuando he disfrutado de tu compañía,
noble, entrañable y añorada
Siempre me he divertido
Siempre me he emocionado,
siempre he aprendido…

He llorado de risa con tus payasadas
y también he contenido mis lágrimas,
cuando te he visto emocionado elevar tus ojos hacia lo alto,
mientras hablabas de ese Dios que nos trasciende,
poniéndote en sus manos,
mostrando tu pequeñez y la mía
cuando hablabas de ese misterio,
que para ti ya no lo es.

Fiel a tu destino
curioso buscador aventurero,
en tu vida de eterno navegante
hacia la última playa

Te vas, querido Maestro Amigo,
más queda con nosotros
el sello hermoso de tu esencia

Que sepas!:
en mi trabajo diario
se desnuda
tu presencia

Ahora… inspíranos, querido Maestro Amigo

 

Anabel del Rio Sota, Psicóloga

 

 

Gracias Joaquín
por tu incesante espíritu investigador,
por tu férrea voluntad de encontrar caminos para vivir esta vida de forma más plena,
por tu afán incansable de profundizar,
y sobre todo mi más profunda gratitud por tu infinita generosidad en compartir tus increíbles hallazgos y en acompañar a tantas personas a encontrar y vivir su libertad.
Gracias Joaquín.

 

Belinda Solé López

 

 

LOS DESAYUNOS CON JOAQUÍN

Un día alguien me habló de los desayunos con Joaquín.
Siempre me gustó esta idea y hoy, a tres días de su partida, quiero escribir… porque además fue a una de las cosas que él me animó.

Desayunar es eso, “dejar de ayunar” o sea “nutrir” y eso creo que fue lo que hizo Joaquín con nosotros, “nutrirnos”.
Puedo decir que en mi caso, y de la mano de su más fiel compañera, Verena, así fue.
Me nutrí, dejé el ayuno. Un Ayuno que sufría desde mi más tierna percepción. Un ayuno que se clavó en mi corazón y que me hizo comenzar un largo peregrinaje por terapias de todo tipo, con escaso resultado.
Y un día escuché la palabra Ana… ¿qué? fue mi primera reacción, que después tan repetidas veces he visto en otras personas. Palabra ahora, tan comprendida y querida.
ANATHEÓRESIS y aquí comenzó mi desayuno.
Sí porque Anatheóresis me nutrió, me hizo comprender y me hizo darme a mí misma lo que nadie más podía. Y me hizo descubrir a ese niño hambriento, sin desayunar, que todos llevamos dentro. Doliente por no cubrir casi nunca sus altas expectativas de amor. Y es así con ese amor como queda nutrido, porque recordar las palabras de Joaquín: “El amor todo lo cura”.
Y además de mi proceso de “nutrición” y liberación (recordar también que “Anatheóresis es una terapia liberadora”) me hizo descubrir y constatar cada día en el ejercicio de la que ahora es mi profesión; que esas altas expectativas de amor que todo ser humano lleva dentro, cuando son cubiertas, resolviendo sus daños (es algo que nuestra terapia consigue) deja salir a la luz un ser que confía en si mismo y en la vida.
Quiero sirvan estas reflexiones de humilde homenaje a alguien que fue más que un maestro para mí, al que quiero dar mi profundo agradecimiento por sus dos hemisferios, que tan bien integró, por su perpetuo sentido del humor que nos hizo comprender lo importante de lo sencillo y lo sencillo de lo importante y ese algo que transmitía entre autoridad y ternura.

Esos fueron “mis desayunos con Joaquín”.

Y todo eso me dió una profunda esperanza de la que hoy hago mi bandera.

Gracias Joaquín

Gracias maestro

Gracias amigo…

Hasta siempre!

 

María Isabel Miñana

 

 

Dónde quiera que esté, sabrá disfrutar de todo lo que encuentre, de todo lo que ha investigado, porque se ha ido satisfecho de su trabajo, satisfecho de su vida.

Siempre le recordaremos porque ha marcado un antes y un después en nuestras vidas, ha sido un fantástico profesor y un muy querido amigo. Estamos orgullosos de haber tenido la oportunidad de compartir sus experiencias, sus conocimientos, la calidez de sus palabras.

Siempre le llevaremos en el corazón, siempre nos quedará su esencia.

Recibe un abrazo y un beso muy grande de todos nosotros.

 

Cándido Cid, Cris y Ana

 

 

Siempre comprendí de una forma, que incluso a mí me sorprendía, a Joaquín, las cosas que decía, su determinado sentido del humor, su enfoque de la vida y el mundo, como lo transmitía, su forma de percibir. Me eran cercanas y familiares.
Anatheóresis cambió mi vida profesional y personal. Creí profundamente en ella y no me defraudó.

 

María Isabel Miñana

 

 

…ma chi sei per me, Joaquin: Amico, Fratello, Maestro…?

Così grande che potevi permetterti di essere umile!

Quante volte, parlando, “sentivo” che le mie parole erano inutili, perché tu avevi già capito tutto, anche il non detto; e tacevi, col più profondo rispetto, di fronte a qualunque persona.

Umile e grande in tutte le piccole cose di tutti i giorni, capace di giocare così come di comunicare le profondità del tuo pensiero.

Avrò sempre nelle orecchie il tuo allegro “mira, Verena!”, quando vedesti il posacenere della mia auto pieno di monete… con lo stupore di un bimbo che mostra alla mamma il giocattolo nuovo.

E le tue spalle incurvate ad abbracciare, se possibile, quella sconosciuta in lacrime, da te compresa e amata anche se parlava un’altra lingua: ma il dolore di ogni uomo faceva di te il più caro, il più intimo amico.

Così ti conobbi tanti anni fa, in Italia. Così ti ricordo.

La tua parola si faceva silenzio. Il tuo sapere si faceva silenzio.

Accanto a te potevamo ascoltare l’Assoluto.

 

Maria Luisa Cozzi

Milán

 

 

El primer día que llegué al centro sólo podía sonreír… recuerdo que en un momento me dijiste “tu sonríes mucho”… estaba feliz. Me recibisteis con los brazos abiertos y sentí ya un calor que siempre he encontrado cuando os he visitado, escuchaba a Joaquín y sentía tanta verdad en él, tanta fuerza, tantas ganas de compartir su sabiduría, tanto respeto por su parte hacia mi ignorancia, y paciencia… mucha paciencia y ayuda.

Aun veo a Joaquín diciendo:
“ESTO ES ANATHEÓRESIS, ESTO ES LO QUE YO HE CREADO Y AHORA SOIS VOSOTROS LOS QUE TENÉIS QUE HACERLA CRECER” y “TRABAJAR, TENÉIS QUE TRABAJAR”
y yo es lo que voy a hacer, seguir sus enseñanzas, recorrer sus caminos.

 

Jesús Cabrero

 

 

Joaquín me dijo unos días antes de irse:
QUE HAYA PAZ ENTRE VOSOTROS, QUE LOS PURISTAS ACEPTEN A LOS QUE NO LO SON TANTO, ELLOS TAMBIÉN CURAN (dice que ha comprendido algo al decir eso) Y DIVULGAN. QUE HAYA PAZ, QUE NO HABLEN MAL EL UNO DEL OTRO Y SI TIENEN QUE DECIR ALGO QUE LO HAGAN CON AMOR Y QUE NINGUNO ES SUPERIOR AL OTRO… QUE HAYA PAZ ENTRE MIS AMIGOS-ALUMNOS.

 

Alejandra de Sicamía

 

 

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